Espectador 47.383
Llegamos por la noche a Newark, pueblecito de origen de Carrie. Tiempo suficiente para una ducha, preparar la mochila e ir cagando leches al festival de Leeds, que está a una hora de Newark. A la una de la madrugada llegábamos al terreno de acampada del festival. Coge la tienda de campaña, encuentra un espacio e intenta plantar la tienda bajo la tenue lumbre del mechero … un infierno!! Pero eso si, te ríes un huevo. Acabamos de acampar a las dos y media y caímos derrotados en el lecho hecho de helechos –¡toma aliteración!
El viernes nos levantamos hacia las once y empezamos el día bien o sea, con una siesta. A la una del mediodía ya estábamos preparados para investigar el apasionante mundo festivalero. Lo primero fue ir a canjear la entrada por la pulserilla de rigor. Ahí perdí mi identidad única y me convertí en el espectador 47.383, acompañado por la espectacular espectadora 47.400. La primera impresión que tuve del festival es que estaba organizado de puta madre. Creo que al final hubo más de 200 mil personas, según la organización y 300 según fuentes policiales, pero todo estaba dimensionado correctamente. Se nota que tienen experiencia y saber hacer. Estaba lleno de sitios de comida, tenderetes y diversos espacios de ocio variados. La gente, como siempre, variopinta y estrafalaria, cuanto más raros eran, más alto apuntaba su barbilla. No podía dejar de mirar a toda la gente. A diferencia de los festivales a los que he asistido anteriormente –Dr. Music y Benicàssim, había gente mayor y niños! Familias enteras disfrutando de la música con el padre vestido de Ozzy Osbourne y la madre de hippy, todo un espectáculo. Respecto al festival en si, ese día vi a diversos grupos, entre ellos Iggy & the stooges, Incubus, Marilyn Manson y Iron Maiden. Iggy, en su tónica habitual, con su cuerpo de 60 años que parece que no se le va acabar nunca la marcha. Al menos en este concierto no se corto ni un pelo, como siempre, ni una vena, como raramente. Incubus, pasable, como dirían aquí, no es mi taza de te y tampoco me mostraron nada que me impresionase. Marilyn Manson, lo describiré en dos palabras: im presionante. No conocía mucho su música y tampoco me gusta mucho, pero tienen un directo increíble. No pude dejar de mirar y de disfrutar durante la hora que se pasearon por el escenario. Si tenéis la oportunidad de verlos en directo, no os los perdáis porque pasaréis un buen rato. Finalmente Iron Maiden dio el toque clásico a la jornada. Desde mi modesta opinión no destilan tanto poder ni presencia como MM, pero arrastran una cantidad de fans que hace que sea toda un experiencia verlos. Me gustó verlos, pero no pagaría por verlos de nuevo. Al finalizar el concierto todo se paro de repente y un río interminable de gente empezó a desfilar hacia sus respectivas tiendas, ya fuese para dormir o para festejar. En mi caso, estaba derrotado y nuevamente caí en mi lecho hecho de helechos, redondo. Por cierto, ese día de concierto, llevé con orgullo mi Kilt.
El sábado me levanté y lo sabía, ese sería mi día, los Pixies tocaban esa noche y nada podía ir mal. Empezamos muy bien, con una siesta y a las once ya estábamos preparados para festivalear. Me puse la camisa de Naranjito y pensé, si hay algún otro español, me reconoce seguro. Llegamos al festival y Carrie decidió montar en una atracción y yo, debido a mi tendencia a marearme, decidí no probar. Era una estructura en forma de esfera hecha a base de barras de hierro, como las carlingas interiores de los coches de rallies. En esa esfera se colocaban dos persona, en ese caso la espectadora 47.400 y un personajillo –al que le faltaba un diente- que se subió con ella. Una vez en la esfera, dos cuerdas elásticas que lo atan a dos palos increíblemente altos, se empiezan a tensar, más y más y más y más, has que de repente …. Chiuuuuuuuuuuuuuu. La esfera sale disparada hacia arriba mucho más arriba que los palos que aguantan las cuerdas a ojo de buen cubero no se cuantos metros serían, pero a ojo de mal cubero –o sea, el mío- unos 50 metros de altura. Era espectacular. Después de rebotar cinco o seis veces, la esfera descendió saliendo de ella Carrie con adrenalina destilando por todo su cuerpo y el típico tembleque-after-dragon-khan. Decidimos ir a comer algo y mientras esperaba a que 47.400 se comprase una jacket potato –traducción literal patata con chaqueta; traducción real, Patata rellena-, de repente oigo: ‘Naranjito’. Collons, pienso, ya esta, otro refugiado en tierra de hombres pálidos. Miro alrededor y veo una cara morena y sonriente de uno de los que servían comida:
Hola! … Hola. ¿Qué tal? … Bien. ¿Qué haces por aquí!? … Pues currando un poco. ¿Y tu? … He venido a ver el festival … (un cuarto de hora más tarde, después de conocer a otra chica de Barcelona que trabajaba ahí y de saber que vivían en Londres) … bueno, que vaya bien el trabajo … que vaya bien el festival. Oye! ¿Seguro que no quieres nada para comer? … bueno si insistes ponme un trozo de pizza. Cuanto es? … Nada hombre, a la salud de Naranjito … Gracias!
Que suerte, comida gratis! Después de zamparme la pizza decidí ir a por un café al cual, como un caballero invité a Carrie –además el la pizza me había salido gratis. Llego al tenderete de cafés, pido los cafés y la chica que trabajaba ahí me pone dos pastelitos –esté diálogo está traducido del inglés:
Toma estos pastelitos para acompañar el café … Hombre, gracias. ¿Es una promoción? … No, pero pareces un tío simpático y he decidido regalártelos … ¡Ostras, muchas gracias! … ¡De nada y disfruta del festival!
Collons, que suerte la mía. Ya os podéis imaginar que estaba de muy buen humor. La Carrie no se lo podía creer. Ya sabía yo que ese era mi día. Una vez comidos, decidimos sentarnos a escuchar al grupo que estaba tocando, de cuyo nombre no puedo acordarme. Estaba yo de cuclillas bailando o más bien haciendo el tonto cuando dos chicas llegan y me dicen:
Estábamos mirándote desde allá –señalan un lugar indeterminado entre el gentío- y no ha gustado mucho como bailas. Por lo tanto hemos decidido regalaros a ti y a tu amiga –Carrie a.k.a. 47.400- un par de cervezas … ¡Ostras, gracias! ¿Dónde está el truco? … No hay truco, simplemente nos gusta como bailas … Bueno, gracias, ojala hubiese más gente como vosotras, a la que le gustase como bailo!
No me lo podía creer. De todas maneras, sabiendo lo que pasa en Inglaterra, decidí desechar las cervezas sin beberlas. Básicamente, aquí hay gente que pone algunas drogas en las bebidas de los demás. Normalmente son tíos que lo hacen para que una mujer esté atontada y puedan beneficiársela. No parecían malas chicas, pero decidí no tentar mi suerte que tan buenos resultados me había dado hasta el momento. O sea que continuamos escuchando a grupos de música, hasta que llegó el primer plato fuerte del día, los Killers. Estuvo bien, pero son un grupo nuevo con un solo hit “Somebody told me”. Me gusta mucho la canción, pero aparte de ésta, no tenían mucho más. O sea que de plato fuerte, paso a ensaladita de entrada. Finalmente llegó el ansiado momento del entrecot, con patatas y guarnición: ¡Los Pixies! Que pasada. Estuve extasiado durante la hora y media de concierto. Llamé a Marck para que disfrutase del concierto por vía telefónica, salté, grité y bailé hasta extenuarme … no tengo palabras para describirlo, simplemente ha sido el mejor concierto de mi vida. Una vez terminado, literalmente floté hasta la tienda dónde, después de una agradable charla con 47.400, caí dulcemente en los brazos de Morfeo –el dios, no el tío feo de Matrix.
El siguiente día …no, espera, el mismo día más tarde, de madrugada … bueno si, el siguiente día … no, el mismo … técnicamente es el siguiente día … mira, déjate de collonadas, eran las tres de la madrugada! El caso es que me levanté y había una pareja discutiendo. Vaya tío cabrón, parecía que me estuviese gritando a mi a la oreja. Como tenían un acento escocés y estaban borrachos poco entendí, pero si no hubiese estado tan cansado, me habría levantado y les habría quemado la tienda … Puedo aguantar a gente de fiesta ya que normalmente hacen tonterías y te ríes, pero gente discutiendo es muy, pero que muy molesto. Al final, en un silencio tenso –supongo-, conseguí quedarme dormido y espero que roncase como un campeón y no les dejase dormir.
El siguiente día … déjame ver fuera de la tienda … si, era por la mañana y en vez de cantar los pajaritos había música a toda castaña, como todas las mañanas. Nos levantamos tarde, nos lavamos lo mejor que pudimos y fuimos a la aventura de nuevo. Durante el día no pasó nada especial, comimos, bebimos, bailamos, nos relajamos escuchando música y tuvimos una memorable batalla con pistolas de agua que nos regalaron. ¡Ah! ¡Si! Fuimos a ver a unos cómicos. Se ve que había un escenario para humoristas en plan el club de la comedia. No estuvo mal, pero me perdí de la misa la mitad y no tenía tiempo de reírme, no fuese que me perdiese el siguiente chiste … ¡Buff! Menuda tensión. Una vez pasado el estrés nos dirigimos al escenario principal para ver a unos grupos que nos interesaban. En primer lugar Dinosaur Jr. Que decepción. Me esperaba más de ellos. Tengo un par de discos, pero el concierto fue muy, pero que muy flojo. Después, The Charlatans. La música estuvo bien aunque tampoco tenían mucha gracia en el escenario. El tío cachondo saco a dos críos que se pusieron a bailar en el escenario. La peña, cómo no, se puso a seguirles las gracias a las criaturillas. Ya os podéis imaginar, un chaval de 6 años que cuando hace algo recibe el apoyo de cuarenta mil personas. El enano debía flipar. Finalmente, para acabar el festival quedaban las actuaciones de Kings of Leon y Foo Fighters. Los primeros fueron pasables, pero su música no me gusta demasiado o sea que no los disfruté mucho. Foo fighters … al principio no estaba muy por el tema, pero son una pasada! ¡Tienen una marcha increíble! La gente, entre ellos yo, se volvió loca. Venga a dar brincos y cabriolas. Fue muy divertido, un memorable concierto para acabar un excelente festival.
Después de un par de cervezas, exprimiendo lo que quedaba del festival, volvimos a la tienda. Una vez allí, nos dispusimos a dormir y empezamos a oír mucha gente gritando y corriendo. Pensé que la peña estaba desbarrando y pasándoselo bien, o sea que no le di mucha importancia. Menuda sorpresa, porque leí en el periódico el otro día que hubo disturbios festivaleros. Gente robando cerveza, haciendo hogueras en plan Sioux y toda una serie de gamberrismos añadidos. Se ve que es bastante frecuente en el festival de Leeds, otra medalla de oro para la cultura inglesa!
Y hasta aquí llegan mis aventuras en el festival de Leeds. ¡Por cierto! Si queréis echarle un vistazo a la web oficial del festival, aquí la tenéis: http://www.leedsfestival.com/.

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